No me considero católica-romana-cristiano-apostólica pero la navidad es una época algo especial.
Será porque puedo engañar a mi hermano con Santa y decirle que me deje de molestar o el viejo pascuero no le traerá regalos, no es por mala pero él es algo jodido a veces y sólo algunas veces lo engaño (vamos no es tan seguido).
O son las luces navideñas que convierten mi casa en una pista de aterrizaje para Santa, supongo……mi casa en una época como ésta brilla más que la luna, y no la comparo con el sol simplemente porque las luces las encienden de noche.
Tal vez tenga que ver con el abundante espíritu navideño que desprende de mi padre, el nacimiento que construye con caídas de agua, casas, ríos y puentes; fuera de su diversión tiene que soportar las indirectas de mi tío porque según él, es infantil y atorrante hacer cosas como esas.
Puede ser que los pirotécnicos tengan influencia, aunque no soy yo quien los manipula porque soy algo pirofóbica, eso no evita que no pueda ver todas luces allá arriba desde el pórtico de mi casa, siempre cubriéndome la cabeza como una paranoica.
No creo que sea por la armonía de estar en familia, soy de las personas que creen que la navidad se pasa en familia, pero definitivamente no es eso lo que me anima.
Lo más seguro es la esperanza, la esperanza de recibir algún regalo, por no decir dinero, de alguno de los miembros de mi familia. Lo triste es que el dinero que recibí hasta ahora tenía escrito “para ropa” en él y no lo usaré para otra cosa que no fuera eso ni siquiera podré simplemente ahorrarlo, al menos no los billetes.
A pesar de ello pasaré una feliz navidad, en internet hasta las 11:59, saludaré a todos, brindaré con ellos y veré los cuetes para volver, luego de un rato, como autista, a la computadora, jugar solitario y creer que la próxima navidad recibiré más dinero, cenaré dos presas de pavo y que mi madre dejará de preguntarme si quiero panetón, chocolate, o ambos a sabiendas de lo poco, o nada, que me gustan; cómo me gustaría creerlo.
Ah! Feliz Navidad.
Será porque puedo engañar a mi hermano con Santa y decirle que me deje de molestar o el viejo pascuero no le traerá regalos, no es por mala pero él es algo jodido a veces y sólo algunas veces lo engaño (vamos no es tan seguido).
O son las luces navideñas que convierten mi casa en una pista de aterrizaje para Santa, supongo……mi casa en una época como ésta brilla más que la luna, y no la comparo con el sol simplemente porque las luces las encienden de noche.
Tal vez tenga que ver con el abundante espíritu navideño que desprende de mi padre, el nacimiento que construye con caídas de agua, casas, ríos y puentes; fuera de su diversión tiene que soportar las indirectas de mi tío porque según él, es infantil y atorrante hacer cosas como esas.
Puede ser que los pirotécnicos tengan influencia, aunque no soy yo quien los manipula porque soy algo pirofóbica, eso no evita que no pueda ver todas luces allá arriba desde el pórtico de mi casa, siempre cubriéndome la cabeza como una paranoica.
No creo que sea por la armonía de estar en familia, soy de las personas que creen que la navidad se pasa en familia, pero definitivamente no es eso lo que me anima.
Lo más seguro es la esperanza, la esperanza de recibir algún regalo, por no decir dinero, de alguno de los miembros de mi familia. Lo triste es que el dinero que recibí hasta ahora tenía escrito “para ropa” en él y no lo usaré para otra cosa que no fuera eso ni siquiera podré simplemente ahorrarlo, al menos no los billetes.
A pesar de ello pasaré una feliz navidad, en internet hasta las 11:59, saludaré a todos, brindaré con ellos y veré los cuetes para volver, luego de un rato, como autista, a la computadora, jugar solitario y creer que la próxima navidad recibiré más dinero, cenaré dos presas de pavo y que mi madre dejará de preguntarme si quiero panetón, chocolate, o ambos a sabiendas de lo poco, o nada, que me gustan; cómo me gustaría creerlo.
Ah! Feliz Navidad.
Me las envuelven ¿por favor?

No hay comentarios:
Publicar un comentario